Poesía de nuevos autores: Marlon Solís/María Pellejos (Especial San Valentín)

Antropoemas

Hoy es Día de San Valentín y en un día como este aprovecho para hacer un post especial anexado con la sección de nuevos autores (sí, ya sé que va a surgir la queja del porqué publico poemas dedicados a esta fecha de los enamorados si es “una fecha que promueve el consumismo”, “es una celebración extranjera” y cosas así, desde ya les digo: La Navidad no se inventó en Sutamarchán ni el Halloween en Apulo).

En esta ocasión les presento tres poemas de Marlon Solís, quien responde al seudónimo de María Pellejos y vuelca sus poemas y relatos en el blog Antro-poemas, espero y sean éstos de su agrado

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I

Hay un momento en la vida de todo hombre
que no le encuentra los ojos a la dignidad.

II

Recuéstate aquí, en este costado saludable.
Oye palpitar a la virilidad y su imán,
trata de no confundirte, son ruidos nocturnos.
Es el pezón donde el perro aúlla a su amo,
también la costilla con retoños muy tiernos;
pero no vayas tan lejos o encontrarás
una puerta tapiada, llena de goznes.

Acomoda tu cadera y esquiva las durezas.
Trepa cuanto quieras, la fertilidad no nos afecta.
Mira atento el temblor de manos,
admira el advenimiento, el fuego misericordioso,
y en esta veleta a los vientos
que impúdicos ululan cosas al misterio.
Bebe de la fuente: la carne
da aliento y se arrullan los músculos.

Toca con piedad, vadeando las prohibiciones.
Mira en este pliegue cómo desaparecieron
todas las cabelleras, un pequeño cementerio
de peces, lánguidas voluntades que aun
parasitan con sus cuerpos espinosos.

Si aun sigues ahí, guárdate de las voces.
No dirán cosas que te agraden.
Que no te humillen.
Han descubierto qué hueso tienes quebrado.
Deja la cama caliente
mientras aun sonríes
y arrastra tus pies
a algún lugar de este norte tan vasto

III

Deslizándose suavemente,
siseando como un reptil pecaminoso
vienen las ansias, el deseo, las fuerzas que nos desbordan,
suspiros en bandada que nos impiden respirar,
lacras arrastradas y golpeadas por inmorales;
Pero da igual lo que les digas, no atienden a razones.

Saltan, brincan y se burlan sacándote la lengua.
Intentas fruncir el seño, te golpean con
fantasía, esperanzas tibias, plumíferas.

Sin saber cómo, ya estás encima.
Nada de echarse para atrás:
¡Quema el remordimiento! Hazlo con romero,
ponte debajo del muérdago, prepara tu ramo de flores…
Y un suntuoso vestido con vergüenzas de otros.
Escándalo del público que mira por tus brazos y
la reconoce, mira en tu frente y lo corrobora:
Tienes un gran cuerno, un rabo y demasiados dientes,
y andas cargado una gran A,
porque has de saber,
amigo mío,
que el amor es libre sólo
cuando la guillotina te ensombrece el cuello.

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