Seamos agradecidos (Reflexiones sobre la Selección Colombia y el Mundial Brasil 2014)

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Colombia Tunez Mundial Brasil 2014

Hace cuatro años estaba viendo el partido Uruguay-Ghana  (sí, ese mismo en el que Luis Suarez evitó un gol parándolo con la mano) por cuartos de final del Mundial de Sudáfrica con mi padre y  un amigo de mi familia cuando surgió esta conversación:

–          ¡Vamos Uruguay!

–          ¡Cual Uruguay! Yo voy por Ghana

–          ¿Pero y por qué por Ghana? ¡Hay que ir por la unidad latinoamericana

–          Yo solo le hago barra a Colombia

–          ¡Pero si Colombia nunca más volverá a clasificar!

Esta última frase resumía el sentimiento  de muchos compatriotas al ver como pasaban tres mundiales de fútbol (Corea-Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010) sin que la selección pudiera clasificar, inclusive había quien auguraba que le ocurriría lo mismo que a la Selección Peruana de Fútbol: Pasaron de ser favoritos para ganar el Mundial Argentina 1978 a pasar 32 años sin clasificar y contando.

Y es que sí, los triunfos del equipo no fueron “golpes de suerte” como alguno llego a decir, fueron fruto del trabajo y la experiencia tanto del técnico (hombre de mil batallas) como de los jugadores (con un nivel de fogueo en el fútbol internacional que seleccionados anteriores solo podían soñar y con un nivel de compromiso tal que los jugadores ni siquiera toman gaseosa cuando antes el tomar alcohol, salir con mujeres y excederse en la comida era moneda corriente en el  futbolista colombiano).

No por nada ver lo lejos que llegó la Selección Colombia en el torneo es algo que aunque como colombianos esperábamos que se llegara más lejos, logró más de lo que el público esperaba debido a las razones esbozadas anteriormente y sumadas al fracaso en la Copa América, el escándalo del Bolillo Gómez y la inexperiencia de Leonel Álvarez, que de no haber sido por la llegada de José Néstor Pekerman la que hubiese clasificado habría sido Venezuela.

Y sí, el combinado nacional pudo haber sido semifinalista (e inclusive finalista, ¿por qué no? Alemania, a pesar de  ser  un gran equipo sufrió lo indecible con Ghana en primera ronda y con Argelia en octavos  de final), teniendo en cuenta que se enfrentaron a una de las peores selecciones brasileñas de todos los tiempos y que gran parte de la derrota se debió tanto al desajuste del equipo luego del gol de Thiago Silva, el haber reemplazado a Abel Aguilar por Freddy Guarín (craso error) como a razones extradeportivas con nombres y apellidos de sobra conocidos.

Y es que este evento nos ha dejado con muchas cosas para comentar: La rápida eliminación de España, el mordisco de Luis Suárez, Costa Rica demostrando que no existe equipo pequeño (seamos sinceros, más de uno –incluyéndome- nos reíamos con los memes en que se le imaginaba un destino igual al de Sasha Grey en sus películas), las polémicas arbitrales que hacen imperiosa la necesidad de más tecnología, la humillación de Brasil ante el mundo tanto deportivamente como económica y socialmente, el doble rasero de la FIFA y dos finalistas con realidades muy distintas.

Ahora que solo quedan dos partidos para terminar una Copa cargada de emociones, un tercer y cuarto puesto que puede significar a humillación definitiva de un “scratch” que pasó del amor al repudio en un solo paso y la finalísima con los equipos muy diferentes: Un equipo organizado que busca la consagración  de un proceso rompedor de los esquemas tradicionales del fútbol alemán basados en fuerza y potencia y un equipo que sin comerlo ni beberlo llegó a la final basado en el poco brillo que pudo sacarle a sus individualidades.

Sé que muchos ahora estarán apoyando a Argentina por aquello de la hermandad latinoamericana (“la hermandad latinoamericana”: Esa hermosa falacia que se desmiente con solo preguntarle a un argentino o un venezolano sobre qué piensa de los colombianos o sin ir más lejos preguntarle a un colombiano sobre qué piensa acerca de los peruanos y bolivianos) pero por el bien del fútbol debe ganar Alemania pues como alguna vez se dijo: “los grandes jugadores ganan partidos, los grandes equipos ganan campeonatos”.