Al Creador ausente-Andrés Caicedo Amaranto

Yahveh

Este es un escrito hecho por uno de nuestros lectores habituales, en la cual comparte las preguntas que alguna vez nos hemos hecho con respecto a la deidades 

Pensaba en muchas cosas para escribirte, pero no creo que leas una sola palabra, porque no tienes ojos. No puedes escucharme, porque careces de oídos. No te molestes en pensar cómo mostrarte ante mí: las ilusiones carecen de mente.

¿Cómo podría levantar una plegaria hacia ti, si no puedo saber que existes? ¿Cómo puedo confiar en ti, si no sé lo que eres? ¿O eres acaso sólo un pensamiento alegre, una idea imposible?

 Quizás eres un alfarero, de cabeza de carnero y herramientas pulidas. Entonces, ¿por qué decides ocultarte de tu mayor creación, de tu artesanía sublime? ¿Por qué dejar que tu obra final se llene de polvo y basura?

Dicen que eres un anciano de días, infinitamente bueno. ¿Cómo puedo creer eso, después de ver tanto dolor y miseria a mi alrededor? ¿Cómo puedes demostrarlo, cuando pedías la muerte de amalecitas, la sangre de un niño, el yugo de los hombres?

 Tal vez sólo eres un abstracto, un estado mental humano. O quizás eres la primera vibración armónica de un fino hilo, cuyas oscilaciones definen la danza atómica de nuestra realidad.

 Pero tengo sólo una vida. ¿Por qué desperdiciarla pensando en la posibilidad de que un ente improbable, inconstante, sea el arquitecto de mi existencia? ¿Por qué molestarme en entregar mi mente a la comprensión de un espejismo invisible?

Quiero descubrir el mundo a mi alrededor, maravillarme ante las esculturas de la naturaleza, conocer miles de amistades, dormir en el seno de una dulce mujer. ¿Qué puedes ofrecerme tú, tan vacío e inmaterial, que supere mis deseos?

Por eso me conformaré con tu eterno silencio, con el creer que no hubo nada antes del Universo, y que nada nos espera después de él. Viviré sin preocuparme de lo que me espera cuando cierre los ojos al sueño cósmico y eterno.

No habrá infierno en el que se atormente mi alma, ni cielo que recompense mis acciones. Ningún nirvana que alcanzar, ni una rueda que gire eternamente en la vida. Sólo una vida que deseo aprovechar, con límites marcados por mi voluntad.

Caminaré en la senda que yo mismo construya. Seré el arquitecto de mi propio futuro. Sin dioses, ni ángeles, ni espíritus. Sereno ante el mundo, con una sonrisa y el ruido de mis pasos, levantaré la vista y seguiré por mi propia cuenta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s